Mucho se ha comentado de las famosas tarjetas revolving, y de cómo los bancos y otras entidades de crédito deben reembolsar a sus clientes por los intereses indebidos, pero empecemos por aclarar conceptos para que puedan saber si es aplicable a su caso.

¿Qué es una tarjeta revolving?

Las denominadas tarjetas revolving son aquellas tarjetas de crédito en las que el pago de las cantidades adeudadas se realiza en plazos, generalmente mensuales, lo que genera unos intereses por el servicio de financiación a plazos que ofrece.

Se denomina revolving porque regenera el crédito. Es decir, si por ejemplo una tarjeta tiene un límite de crédito de 1000€, gastamos 500€, y estamos pagando una cuota mensual de 100€, lo que hemos pagado vuelve a incorporarse al crédito disponible, por lo que el límite subiría nuevamente.

Pero cabe recordar que ese pago mensual de 100€ tiene intereses, por lo que si de esa cuota, tan sólo 80€ fueran de capital, y 20€ fueran de intereses, el crédito disponible se incrementaría tan sólo en 80€, y no en 100€.

¿Todas las tarjetas revolving dan derecho a la devolución de los intereses?

La respuesta es no. Por un lado, muchas tarjetas revolving tienen una forma de pago que no genera intereses. Por ejemplo, realizando el cobro en su totalidad en una fecha determinada, o cada determinados días, sin que la entidad crediticia perciba intereses por estos cobros, al realizarse de manera íntegra.

Por otro lado, el derecho de reembolso de los intereses pagados nace de la aplicación del artículo 1 de la Ley de 23 de julio de 1908 de Represión de la Usura. Este establece que «[s]erá nulo todo contrato de préstamo en que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso o en condiciones tales que resulte aquél leonino, habiendo motivos para estimar que ha sido aceptado por el prestatario a causa de su situación angustiosa, de su inexperiencia o de lo limitado de sus facultades mentales»

Si bien el artículo no hace mención expresa a las tarjetas revolving, el artículo 9 de la misma Ley establece que «[l]o dispuesto por esta Ley se aplicará a toda operación sustancialmente equivalente a un préstamo de dinero, cualesquiera que sean la forma que revista el contrato y la garantía que para su cumplimiento se haya ofrecido» lo que permitiría su aplicación a estas tarjetas, tal y como nuestro Tribunal Supremo ha admitido en varias sentencias, entre ellas la más relevante la sentencia 4810/2015, de 25 de noviembre, que asienta la jurisprudencia.

Entonces, ¿sólo se pueden reclamar intereses abusivos de las tarjetas revolving?

La respuesta es nuevamente no. Como hemos visto, el artículo 1 de la Ley de Represión de la Usura hace mención expresa de los créditos. Por lo tanto, a pesar de que en la prensa y redes sociales se habla siempre de las tarjetas revolving, lo cierto es que cualquier crédito o microcrédito que tuviera un interés usurario, daría derecho a esta reclamación.

¿Cuándo se considera que el interés es usurario?

La jurisprudencia de nuestro Tribunal Supremo viene a decir, en términos generales, y basándose en el artículo 1 de la Ley de Represión de la Usura, que todo aquél préstamo cuyo interés supere notablemente el valor normal del dinero (habrá que fijarse en el tipo TAE de la tarjeta o préstamo) y siempre que no se justifique la necesidad de ese superior interés, nacería el derecho a la reclamación del mismo.

Por lo tanto, habría que ver cada caso de manera individualizada, pues no todo interés elevado es inmediatamente usurario. Si considera que su caso podría incluirse en los supuestos de intereses usurarios, no dude en concertar una cita con nosotros para recibir una atención personalizada

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