Una relación laboral puede terminar de varias maneras, siendo las más comunes las siguientes: por la finalización de la duración del contrato de trabajo, por la propia voluntad del trabajador, o por la voluntad del empresario. En este artículo vamos a centrarnos en ésta última posibilidad: el despido por parte de la empresa.

Sin duda, el momento que más angustia e incertidumbre produce a un trabajador es el momento en el que es despedido. Ante esa situación, generalmente inesperada, uno duda sobre cuáles son sus derechos y obligaciones, sobre cómo actuar, y muchos empresarios aprovechan esa situación para ganar beneficios a costa del trabajador.

¿Qué tipo de despidos hay?

El Estatuto de los Trabajadores (en su Capítulo III, Sección 4) recoge en su articulado tres tipos de despidos:

  1. Despido por causas objetivas, que es aquel que se produce por la necesidad de la empresa de amortizar un puesto de trabajo por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción. Además de estas causas, también cuando se produce una ineptitud sobrevenida o una falta de adaptación al puesto de trabajo.
  2. Despido disciplinario, que es aquel que se produce por un comportamiento grave y culpable del trabajador. Por lo tanto, es una sanción muy grave ante un incumplimiento de la persona trabajadora
  3. Despido colectivo, que es aquel despido provocado por causa económicas, técnicas, organizativas o de producción, es decir un despido objetivo, pero que afecta a un número importante de trabajadores

A pesar de que en la práctica todo el mundo conoce el término ‘despido improcedente’, hay que precisar que éste no se trata de un cuarto tipo de despido, sino que cualquiera de los tres tipos de despido puede convertirse en improcedente, cuando no se cumplan los requisitos específicos para cada tipo.

¿Qué obligaciones tiene la empresa en un despido?

La empresa, al momento de despedir a un trabajador, tiene cuatro obligaciones principales:

  1. Facilitar al trabajador la carta de despido. En la misma se recogerá todas las circunstancias que llevan al despido, lo que vendrá a clasificar el despido como disciplinario o por causas objetivas, lo que producirá distintas consecuencias jurídicas para el trabajador.
  2. Facilitar al trabajador el finiquito. Muchas personas confunden los términos ‘finiquito’ e ‘indemnización’. El finiquito es un documento, con el que se finiquita la relación laboral, y que debe recoger las cuantías que abona la empresa al trabajador. Estas cuantías pueden tener diferentes conceptos: salarios pendientes, vacaciones no disfrutadas, parte proporcional de la paga extraordinaria y, por supuesto, la indemnización que proceda.
  3. Pagar las cuantías que se reflejan en el finiquito. Incluso cuando el finiquito se firma como NO CONFORME, el empresario está obligado a pagar las cuantías que él mismo considera ha de pagar, por lo que, en caso de no hacerlo, las mismas se pueden reclamar, incluso en la vía judicial.
  4. Informar a los representantes de los trabajadores. En caso de que existan representantes de los trabajadores (comité de empresa o delegado sindical), la empresa está obligada a informar a los mismos en caso de despido, pudiendo exigir el trabajador que el mismo esté presente en el momento del despido para recibir su asesoramiento.

¿Qué debo hacer cuando me despiden?

                En el momento en el que te comunican el despido, lo primero que debes hacer es exigir tu carta de despido. Si no te la facilitan, y no tienes pruebas de ese despido (una grabación, un mensaje de texto, la presencia del representante de los trabajadores de tu empresa en caso de que lo haya, etc.), no debes, bajo ningún concepto, dejar de acudir a tu puesto de trabajo. Un empresario con malas intenciones podría aprovechar para usar tus ausencias como motivo de despido disciplinario, por lo que perderías tu derecho a indemnización.

                Una vez tienes pruebas de tu efectivo despido, ya sea por la carta de despido u otros medios, debes pedir tu finiquito, siendo posible que la fecha del despido y la fecha de entrega del finiquito sean distintas. Es importante hacerlo lo antes posible, pues el periodo de reclamación es de 20 días hábiles (de lunes a viernes, excepto festivos) desde el despido, que no desde la firma del finiquito.

Si tras la entrega del documento no entiendes el mismo o no estás seguro de que las cantidades sean las correctas, puedes elegir por no firmarlo en el momento, y estás en tu derecho de llevarte copia de este para que alguien experto lo compruebe.

                Si no estás conforme, puedes bien no firmar, bien firmar indicando NO CONFORME junto a tu rúbrica. En este caso, si la empresa no acepta tu reclamación, puedes acudir a un abogado para reclamarle las cantidades pendientes en sede judicial.

            ¿Qué ocurre si firmé un finiquito que no era correcto y no puse NO CONFORME?       

                En caso de que esto ocurra, no significa que automáticamente pierdas tus derechos. Si bien no te has cerrado la puerta a reclamar, también es cierto que determinadas circunstancias pueden ser más difíciles de reclamar, en tanto en muchas ocasiones, los medios de prueba no están a disposición del trabajador.

                Es importante acudir a un abogado rápidamente para poder articular de manea correcta la defensa de tus derechos dentro de los plazos legales, reuniendo las pruebas pertinentes para el procedimiento judicial.

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